Nuestra vida está conformada de tantas experiencias y momentos que nos hacen crecer como personas, todas esas cosas especiales y significativas que siempre atesoramos en nuestros recuerdos (sean agradables o no tanto). Sin duda, a través de las fechas rememoramos grandes vivencias, sobre todo aquellas que nos hacen dar un giro de 180 grados.
Aquel 9 de mayo del 2017 es un día inolvidable para mí, aquel día en que todos mis temores sobre mi salud tuvieron una respuesta clara, 17 días después de mi primera cirugía de tiroides (Hemitiroidectomía izquierda), fueron los días de espera más largos de mi vida.
Aquel martes, me desperté ansiosa, muy temprano me fui con mi mamá y mi esposo al hospital Manolo Morales con la esperanza de que todas las sospechas de los médicos fueran negativas.
En patología me entregaron los resultados, el papel estaba engrapado y con las manos heladas lo abrí y eché un vistazo al resultado... ante mis ojos leía Carcinoma papilar de Tiroides, mientras una lágrima bandida corría por los ojos de mi madre.
Imposible olvidar ese momento, mientras me dirigía al consultorio del Dr. Molina pensé tantas cosas, es como si toda mi vida hubiera pasado en unos cuantos segundos.
Ya con el doctor, me explicó que para no correr más riesgo debía operarme nuevamente para extraer la glándula derecha y posteriormente, iniciar tratamiento con yodo radiactivo.
La tristeza fue inevitable, sentí mi mundo caer, preguntándome una y otra vez ¿Por qué a mi?. Hoy, un año después entiendo que simplemente hay situaciones en la vida que no podemos controlar y lo que sí podemos es aprender a luchar, a tomar fuerzas de donde no tenemos y enfrentar la vida tal cual es.
¿Cómo se aprende a vivir y luchar contra el Cáncer?
Lamentablemente, así como en otras tantas situaciones, no hay un manual que te diga qué hacer, cómo sentirte, cómo sentirte feliz cuando lo único que se siente es tristeza y ganas de morir. Ese sentimiento que ningún humano puede quitar, solo la fuerza de Dios, ese ser divino que nos levanta del abismo y poco a poco nos enseña a luchar.
Ese ser que se manifiesta en el amor y apoyo de la familia, de los verdaderos amigos, de los doctores que nos pone en el camino para ayudarnos, de las tantas personas que he conocido quienes están batallando contra la enfermedad, de las tantas personas no tan cercanas pero que se vuelven cercanas y oran por tí, de verdad, que de todo eso se toma un impulso importante que en la mayoría de los casos, te puede salvar la vida, puesto que físicamente uno puede estar vivo pero emocionalmente podes llegar a estar muerto.
Hoy escribo estas palabras para guardar este recuerdo, compartir mi experiencia y que si estas leyendo estas palabras y estas pasando una situación muy difícil, no te dejes vencer emocionalmente. La lucha contra cualquier enfermedad parte de un estado emocional fuerte y determinado, donde se vale llorar pero no se vale dejarse caer. Dios está allí con nosotros, seamos sanos o enfermos, buenos o malos, religiosos o no, adinerados o pobres, siempre está y ha estado allí con nosotros en cada momento y detalle de nuestra vida.
Estas situaciones siempre llegan para hacernos más fuertes, para detenernos en este horroroso trajin de la vida, para hacernos más humildes y sobre todo para transformarnos en todo sentido.
Es triste ver como pasamos una gran parte de nuestra vida dando importancia a cosas banales y descuidando lo importante, viendo siempre al pasado o al futuro sin pensar en el hoy.
Un proceso importante es entender la enfermedad, buscar, leer y entender claramente qué es eso que todos llamamos Cáncer y que es una epidemia en nuestra sociedad. ¿Por qué cada día más personas mueren de cáncer? y cómo podemos ayudar a nuestro cuerpo en esta lucha, además de sensibilizarnos hasta lo más profundo con dicha enfermedad y con otras tantas que existen.
Ha sido un año tan importante para mí, Dios me ha bendecido mucho y me siento muy agradecida y en paz. Celebro este día y lo recuerdo no con tristeza sino con mucha esperanza de que Dios me sanará.
Ya en otro post les contaré sobre el elixir radiactivo de la esperanza... jeje
y termino, dedicando este escrito a un guerrero que hace unos días ya no está más físicamente, Justo Bryan, un jovencito tierno y amoroso que conocí en la sala de hematooncología del hospital Manolo Morales, un niño muy dulce, quien por muchos meses luchó, luchó y luchó. Ahora está en un mejor lugar.

Valiente mujer, Dios te siga bendiciendo y te dé sanidad. AMÉN!!!🌷🌹🌺🌸
ResponderBorrarMuchas gracias :)
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